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13 febrero 2009
Madrid, 29 noviembre 2008 (mpg/AZprensa.com)
La patología de la articulación temporomandibular (ATM) es un conjunto de enfermedades que tienen en común la alteración del correcto funcionamiento del aparato masticatorio. Entre sus principales síntomas se encuentran la dificultad para masticar, dolor en las articulaciones mandibulares, dolor en la zona anterior de los oídos y en la cara, cefaleas, cervicalgias problemas para dormir y malestar general.
Según expone Fernando Magdaleno, profesor de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), con motivo de la conferencia “Patología de la articulación temporomandibular (ATM) para generalistas”, “esta patología se encuentra, debido a su ubicación, a caballo de varias disciplinas y en muchas ocasiones se halla en tierra de nadie”. Existe un volumen de pacientes “grande”, ya que “un 7 por ciento de la población necesita tratamiento”. Asimismo, el porcentaje estimado de personas que pueden presentar algún síntoma o signo –aunque no precise tratamiento- “llega hasta el 20 por ciento de la población, por lo que es muy importante saber detectarlo correctamente”, manifiesta el experto.
“Este desconocimiento es una de las causas por las que se celebra una conferencia dirigida especialmente a médicos generalistas y odontólogos también generalistas”, explica. “Se pueden ocupar de este problema, además de los odontólogos, los médicos de atención primaria, los traumatólogos y los cirujanos maxilofaciales, aunque en ocasiones, incluso, se remiten pacientes a neurólogos y a psiquiatras, debido a la persistencia fundamentalmente de las cefaleas”, comenta el doctor Manuel Gómez, presidente de la sección de Odontología de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, organizadora de la conferencia. “De hecho, muchos de los pacientes más graves con patología de la ATM acaban en la unidad de dolor”, comenta el profesor Magdaleno.
Importancia de un correcto diagnóstico
El experto ha puesto de manifiesto que “la solución está en que los médicos de familia sean capaces de identificar este tipo de problemas y remitan a los pacientes a los odontoestomatólogos para que los valoren adecuadamente”, ya que según puntualiza, “debido a su formación, son los especialistas de referencia”.
En este sentido, ha comentado que “es fundamental la realización de un adecuado diagnóstico diferencial”, con especial atención al dolor facial y a las cefaleas. “Es importante excluir la posibilidad de que haya un problema dentario que irradie al resto de la cara, descartando causas odontológicas”.
También, en dolor facial, “hay que comprobar la inexistencia de sinusitis, problemas vasculares, dolor miofascial –que en muchas ocasiones coincide con los problemas de la ATM-, y sobrecargas musculares en cervicales por dolor irradiado”.
Prevención
Por su parte, el doctor Manuel Gómez ha hecho hincapié, debido “a la relevante prevalencia de la patología de la articulación temporomandibular”, en la necesidad de extender las revisiones preventivas. “En cualquier persona que vaya a realizarse un tratamiento bucal se debe descartar la existencia de patologías de la ATM, ya que puede afectar muy negativamente a cualquier tratamiento que se le vaya a practicar al paciente, tales como implantes, prótesis, etc. A través de pruebas diagnósticas como la realización de rayos X, resonancias magnéticas e incluso electromiografías, se puede constatar la presencia o no de estos problemas”.
Bruxismo
En cuanto a las causas de la patología de la ATM, éstas pueden ser diversas. Entre las más frecuentes se encuentran una mala mordida, traumatismos y, en especial, el bruxismo. Con respecto al bruxismo, o hábito inconsciente de apretar los dientes mientras se duerme, “es una forma de liberar tensión emocional. Es un hábito que tiene un aspecto positivo, que es el de liberar la energía que no se necesita, pero su resultado es una compresión excesiva de los dientes” comenta Fernando Magdaleno.
Al ser inconsciente, no es controlable, y al ser un hábito, mantiene a lo largo del tiempo una fuerte sobrecarga muscular y mandibular. Tal y como indica el profesor de la UPV-EHU, “para su tratamiento, lo más frecuente es la indicación de férulas de relajación, ya que, aunque no erradica el hábito, se evita que se sigan castigando las estructuras”. Estas férulas no las cubre el Sistema Nacional de Salud y las realizan los dentistas, completando todo el proceso de atención a esta patología. De otro modo, “lo más cercano a esto en el sistema público es la cirugía maxilofacial, aunque en el 95 por ciento de los casos, no es necesaria”.
Los tratamientos se amplían incluso “hasta la fisioterapia en los músculos maseteros y temporales”.


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