La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial, con factores genéticos
y médicoambientales, que se caracteriza por un exceso de la grasa corporal como consecuencia
de un balance energético positivo mantenido. Se manifiesta con un aumento del peso
y volumen corporal.
Además de las limitaciones que la obesidad comporta para la vida diaria, la importancia
sanitaria de la obesidad se debe sobre todo a las complicaciones metabólicas, cardiovasculares,
respiratorias, esqueléticas y de otras etiologías que, frecuentemente se asocian
y que hacen aumentar la morbi-mortalidad de las personas obesas.
La obesidad se desarrolla de manera progresiva. En los diferentes estadios de la
enfermedad, las indicaciones de tratamiento varían y hay que escoger la más adecuada.
La Unidad de obesidad está destinada a ofrecer atención y tratamiento a las personas
que presentan un exceso ponderal, de grado superior. La atención y el tratamiento
se realiza siguiendo un programa pluridisciplinar, de calidad con protocolos de
actuación que se adecuan a los requerimientos del paciente y de la patología. ofreciendo
una asistencia esmerada, personalizada, de alta calificación profesional.
Medida del grado de obesidad y clasificación
La forma más utilizada para medir la obesidad se el índice de demasiado corporal
(IMC) que se obtiene de dividir el peso en Kg por la altura en metros al cuadrado.
Atendiendo a este índice la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad)
establece la siguiente clasificación:
Peso insuficiente: <18.5
Normopeso: 18.6- 24.9
Sobrepeso grado I: 25- 26.9
Sobrepeso grado II: 27-29.9
Obesidad grado I: 30-34.9
Obesidad grado II: 35-39.9
Obesidad grado III (mórbida): 40-49.9
Obesidad grado IV (extrema): = o > 50
Enfermedades asociadas a la obesidad (comorbilidades)
La obesidad mórbida, además de limitar al paciente para las actividades de la vida
diaria, se asocia a una serie de enfermedades o comorbilidades, que empeoran la
expectativa de vida en estos pacientes. Las comorbilidades mayores son:
Generalmente la corrección de la obesidad comporta la mejora o curación de las comorbilidades.
Valoración y estudio
La valoración inicial es realizada por endocrinología.
Valoración por dietista
Tratamiento médico
La endocrinóloga evalúa las exploraciones complementarias que ya se han realizado
y marca la pauta terapéutica a seguir, que puede estar basada en:
La dietista evalúa la dieta habitual del paciente y elabora y explica la dieta terapéutica.
El paciente tendrá que acudir periódicamente a las consultas de endocrinología y
dietética.
En obesidades de grado II y en pacientes predispuestos, con buena motivación, está
indicada la implantación de un Balón intragástrico (BIG)
Los pacientes que presentan un grado de obesidad mórbida o extrema son candidatos
al tratamiento quirúrgico.
Balón Intragástrico
Consiste
en una esfera de silicona que se implanta en el estómago por vía endoscópica y se llena
de suero.
La ocupación del fundus gástrico produce una distensión de la pared del estómago,
que provoca sensación de saciedad y hace más fácil el seguimiento de la dieta terapéutica,
al tener menos hambre y quedar ahíto más bien.
Este efecto es muy manifiesto los primeros 3 meses y posteriormente va disminuyendo.
La dieta se tiene que ir modificando en función de las necesidades, por lo
que es muy importante el seguimiento estricto en la clínica de obesidad.
Los pacientes que presentan un grado de obesidad moderado y que ya han ensayado
tratamientos dietéticos en diferentes ocasiones, necesitan una alternativa terapéutica
diferente. La implantación de balón intragástrico es una buena opción terapéutica
para estos pacientes.
La implantación del balón se efectúa por vía endoscópica y bajo sedación. Se extrae
6 meses después de su colocación de la misma manera indolora. No requiere ingreso
hospitalario.
Una vez extraído el balón, se recomienda un seguimiento posterior a la unidad
de obesidad con el fin de estabilizar el peso y los hábitos dietéticos.
Tratamiento quirúrgico
En los pacientes con obesidad grave de larga evolución, hoy por hoy, el único tratamiento
con eficacia demostrada a largo plazo sobre la pérdida de peso es la cirugía bariátrica.
Son candidatos a cirugía bariátrica los pacientes con IMC > 40 kg/m2 o > 35
kg/ m2 con comorbilidades mayores asociadas, con un riesgo quirúrgico aceptable
y en los que hayan fracasado los tratamientos conservadores de la obesidad.
Los mecanismos que tiene la cirugía para conseguir la pérdida de peso son básicamente
de dos tipos:
1- Restricción gástrica. Consiste en reducir la capacidad del estómago
y por lo tanto provocar saciedad precoz y duradera, que ayudará a modificar los
hábitos alimenticios.
2- Mala absorción. Consiste en desviar el alimento de la circulación
intestinal normal, acortando la superficie útil del intestino, para reducir la absorción
de los alimentos. De la combinación de estos dos factores, se obtienen las diversas
técnicas quirúrgicas para la obesidad: restrictivas puras, que actúan sólo sobre
el estómago o mixtas, que combinan ambos mecanismos.
Las técnicas que utilizamos son:
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| Gastrectomía tubular | Bypass gástrico | Cruce duodenal |
Son intervenciones de cirugía mayor que se realizan bajo anestesia general, en régimen
de ingreso hospitalario y comportan un cierto riesgo de complicaciones, poco frecuentes,
pero potencialmente graves.
Se pueden realizar por laparoscopia con las ventajas que comporta de reducción del
dolor y recuperación más rápida.
Después de la intervención, el paciente tiene que seguir controles regulares para
la adaptación progresiva a la nueva dieta y la suplementación de proteínas, vitaminas
y minerales, en función de la técnica quirúrgica utilizada.
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