Clinica del dolor
Se trata de procedimientos mínimamente invasivos para tratar el dolor vertebral
(dolor de espalda, ciática, cervicalgia, etc.)
Infiltración de antiinflamatorios (esteroides) dentro de la columna.
Se utiliza un aparato de rayos X muy sofisticado, fluoroscopia digital, que
permite visualizar la columna en tres dimensiones y dirigir la aguja con mucha precisión.
Se inyecta la medicación en un espacio, el epidural, que rodea por dentro sacos
y nervios.
Se puede infiltrar el espacio epidural a escala lumbar, cervical y torácica.
Infiltración de antiinflamatorios (esteroides) en torno a un nervio pinzado o
inflamado. Cuando se padece ciática, es posible introducir la aguja
por el orificio de la columna por dónde sale el nervio y "dibujarlo" en la pantalla
de Rx. De este modo, la inflamación es mucho más efectiva y se resuelve con mucha
rapidez.
Infiltración de antiinflamatorios (esteroides) dentro de las articulaciones (cadera,
rodilla y hombro). Mediante sofisticados aparatos de imagen (ecografía
y fluoroscopia) se pueden observar los detalles internos de la cadera, rodilla y
hombro (tendones, meniscos, cápsula articular, etc.) y colocar la aguja dónde sea
preciso para desinflamar, aspirar quistes o lo que corresponda.
Radiofrecuencia en las articulaciones de la columna vertebral (risólisis).
Muchos pacientes sufren artrosis o desgaste en las pequeñas articulaciones que enfilan
las vértebras y, a causa de eso, les duele la espalda. La radiofrecuencia es una
corriente eléctrica muy especial que viaja a una velocidad vertiginosa (cambia de
polaridad 500 mil veces en un segundo.) Mediante un generador de radiofrecuencia
se puede actuar sobre el finísimo nervio que transmite la sensibilidad de estas
articulaciones y desensibilizarlo para que no conduzca dolor.
Hay tratamientos de risólisis lumbares y risólisis cervicales, que resuelve
cervicalgias, migrañas (cefalea cervicogencia) y el latigazo cervical de
los accidentes de tráfico. Se utilizan dos técnicas diferentes: la holandesa, escuela
de Maastricht, y la australiana, de la universidad de Newcastle.
Nucleoplastia de disco invertebral para la hernia discal. Mediante
un electrodo especial se labran unos túneles en el disco herniado y se descomprime
la hernia por dentro. Se utiliza sólo material percutáneo, o sea cánulas y agujas
sin necesidad de cortar la piel, y no requiere ingreso. Al acabarse, el paciente vuelve
a casa por su propio pie o con unas simples instrucciones postoperatorias.
Anuloplastia y biacuplastia intradiscal. Son técnicas de última generación
que se utilizan para eliminar el dolor que nace del propio disco (dolor discogénico.)
Se introducen en el disco diversos instrumentos (electrodo flexible, electrodo autorrefrigerado)
que permiten interrumpir la transmisión nerviosa discal y resolver este tipo de
dolor invalidante.
Inyección de cemento para la fractura vertebral (Vertebroplastia)
Muchas personas sufren fracturas vertebrales de forma espontánea, a causa de la
osteoporosis (descalcificación ósea), o por una caída accidental. En estos casos,
inyectamos un cemento especial dentro de la vértebra rota y eliminamos radicalmente
el dolor.